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Oct

2023

Artículo de opinión

Razones para “cancelar” personajes históricos

¿Qué tienen en común personajes históricos como Cristóbal Colón, Francisco Pizarro o el propio George Washington? La respuesta por estos días es similar, están siendo “cancelados”.

Por Alberto Requena. 12 octubre, 2023. Publicado en El Tiempo, el 11 de octubre de 2023.

Sus esculturas, representaciones pictóricas o, incluso, sus nombres están siendo vetados del espacio público, de nuestra vida cotidiana. “Cancelar”, según el Diccionario de la lengua española significa -en su tercera acepción- borrar de la memoria, abolir o derogar algo.

Diferentes personas y colectivos vienen exigiendo borrar estos personajes de nuestra memoria. Piden -con o sin razón-reescribir nuestro pasado, reinterpretar el legado de nuestros ancestros. Detrás, existe la idea de que estos hechos reivindican los errores que nuestros antecesores han cometido al celebrar el Descubrimiento de América, la Conquista del Tahuantinsuyo, el otrora Día del Indio o, incluso, la Independencia u otros acontecimientos. Pero, detrás de estos planteamientos están las siguientes ideas:

1. “No podemos celebrar hechos penosos ni exaltar figuras de moral dudosa”. Celebrar la llegada de los europeos o sus acciones para someter a las culturas precolombinas es a todas luces de mal gusto. Exaltar figuras como la de Colón o Pizarro avala una serie de injusticias cometidas a los pueblos nativos. Pero, ¿es todo lo que encierran estos hechos de la historia universal? ¿No es posible reconocer el encuentro de dos o más imperios? ¿Necesariamente al estudiarlos y celebrarlos justificamos solo una versión de la historia? ¿No hay espacio para la crítica, la comprensión y la reconciliación? ¿Debemos destruir sus esculturas, negar su existencia, sacar sus nombres de los libros y solo señalar los aspectos negativos?

2. “Debemos estar del lado correcto de la historia y contar hechos que nos motiven e inspiren”. Si vamos a celebrar algunas fechas que sean de buenos recuerdos; los dolorosos y amargos deben ser olvidados o negados. Se necesita proponer nuevas narrativas a las siguientes generaciones para que no cometan los errores de antaño. Ante una conquista, hay que estar del lado del vencido; ante una independencia, al lado del victorioso. Pero, ¿ese es el papel de todos en el presente? ¿Es obligatorio ponerse de un lado de la historia o, por el contrario, se debe comprender en qué medida somos el resultado trágico o virtuoso de esos acontecimientos? ¿Ganamos o perdemos cuando le exigimos a los historiadores tomar partido ante eventos polarizantes del pasado?

Recordando a un gran historiador, la Historia no es lo que quisiésemos que hubiese sido, sino, lo que pasó, al margen de nuestros deseos y pensamientos. Proyectar sobre el pasado nuestros anhelos e imaginarios, puede ser contraproducente. Estoy convencido de que hay ideas nobles y planteamientos honestos detrás de estos llamados a reescribir la historia, pero pienso -sinceramente- que no es el camino más justo.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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